Sospecho que tengo los dos problemas, me crié mirando esos dibujos que te producían convulsiones y te hacían sacar espuma por la boca y ahora leo cosas en la red con las mismas características. Tengo miedo de terminar como los ninjas.
Ahora que me pongo a pensar, hay infinidad de patologías graves que pueden sufrir estos pobres chicos; tal era el grado de estupidez que hasta llego a creer que desarrollaron cierta inmunidad a los insultos del Gordo Bizarro, que tantos corazones supieron destrozar. Todavía no me decido que opción elegír.