Full Version : Niños Ferales
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DAX- 05-28-2008
Un niño salvaje o niño feral es una persona que ha vivido apartada de la sociedad durante un largo período de su infancia. Esta categoría incluye desde personas que no han tenido el más mínimo contacto humano durante años hasta niños que han sido confinados en sitios donde solamente se les alimentaba. Se han conocido pocos casos pero han sido muy estudiados por su interés sociológico, médico y lingüístico.

Carlos Linneo en su obra Systema Naturae describiría sus tres características principales: hirsutismo, imposibilidad de hablar y dificultad para caminar erguidos de forma permanente. Estos niños muestran poca sensibilidad al frío y al calor, visión nocturna y sentido del olfato muy desarrollados; imitan sonidos de animales y prefieren la compañía de éstos a la de los humanos; olfatean la comida que van a ingerir, duermen del anochecer al alba, de acuerdo con las estaciones; y parecen ser sexualmente indiferentes. De todas formas, estas características dependen del momento en que los abandonen y los encuentren y del grado de interacción con animales y con personas durante su período al margen de la sociedad.

Cuanto más temprano es el aislamiento y más tardío su hallazgo, más difícil es integrar a estas personas en la sociedad. Por este, a veces, nulo contacto con otros seres humanos y por el trato vejatorio que sufren en ocasiones, su educación es extremadamente compleja y a menudo frustrante para los profesionales que se ocupan de su reinserción y para los tutores que las acogen. Suelen pasar de un hogar adoptivo a otro y es frecuente que mueran jóvenes


- Algunos casos:

Oxana Malaya (Оксана Малая) (nacida en Noviembre de 1983) es un caso de niño salvaje hallada a los 8 años de edad en Ucrania en 1991, habiendo vivido la mayor parte de su vida en compañía de perros. Adquirió gran número de hábitos caninos y tuvo dificultades para manejar el lenguaje. Desde que se la encontró vive en la clínica Baraboy para discapacitados de Odessa.

Los padres de Oxana, alcohólicos, eran incapaces de cuidarla. Habitaban en una zona empobrecida por la que campaban perros salvajes. Vivió en una caseta de perro tras su casa, donde fue cuidada por estos animales, de los que aprendió su comportamiento y maneras. Gruñía, ladraba o se encuclillaba como un perro salvaje, olisqueaba la comida antes de ingerirla y se descubrió que tenía agudizados los sentidos del oído, el olfato y la vista.
Cuando la encontraron, a Oxana le fue difícil adquirir habilidades humanas y emocionales normales. No había tenido ninguna estimulación intelectual ni social, y su único apoyo emocional había provenido de los perros con los que vivía. Al no haber estado expuesta al lenguaje en contexto social, se le hizo muy difícil mejorar su habilidad verbal.
A día de hoy, Oxana puede hablar y gran parte de sus problemas de comportamiento se han remediado. Aún está por verse si podrá formar relaciones estables y sentirse parte de una comunidad humana.
En un documental producido por el Canal 4 británico, sus doctores manifestaban que es difícil que llegue a rehabilitarse adecuadamente a una sociedad 'normal'. Recientemente se encontró con su padre, que la había dejado en la caseta de perro de pequeña. Fue interesante ver que Oxana buscaba su afecto.
En 2006, a la edad de 23, Oxana residía en un hogar para discapacitados mentales, donde ayuda a cuidar las vacas en la granja de la clínica
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Genie Wiley (nacida 18 de abril, 1957) es el nombre que las autoridades del estado de California le dieron a una niña descubierta en en el suburbio angelino de Arcadia el 4 de noviembre de 1970, cuyo verdadero nombre que rara vez se utiliza para proteger la identidad de la persona. Es uno de los casos representativos de los llamados niños ferales, y, posiblemente, el mejor documentado de todos ellos, si bien el paradero actual de Genie Wiley es un misterio.
El término Genie, según la Dra. Jeanne Butler, una de las especialistas que trabajaron con la niña, viene de la idea de un espíritu mágico encerrado en una botella, esperando a salir
Nació el 18 de abril de 1957. Vivía con sus padres y un hermano mayor, John, que era, junto con ella, el sobreviviente de un total de cuatro nacimientos. La pareja, formada por Irene y Clark Wiley, era inestable. Irene sufría de una ceguera muy notoria debido a las cataratas y a su retina desprendida. Clark, por su parte, quien era mayor que Irene en 20 años, sufría un cuadro depresivo agravado que se desencadenó a causa de un accidente de tráfico en el que murió su madre, y era un maltratador que le propinaba frecuentes palizas a su esposa. También se insinúa que sentía odio hacia los niños.
Genie nació perfectamente normal físicamente, y comenzaba a hablar un poco tarde, ya que demoró hasta los 20 meses. Un médico familiar sugirió que la niña presentaba problemas de aprendizaje y que posiblemente también un retraso mental. Clark tomó esta situación al extremo, llegando a creer que las autoridades le quitarían a su hija, o que sería llevada a una institución especializada, y que era su deber proporcionarle un tratamiento doméstico y protegerla de los peligros del mundo exterior

La suerte de Genie quedó echada desde ese momento. Hasta los 13 años de edad, Genie no tuvo contacto alguno con el mundo, ni con persona alguna, salvo su padre. Pasaba los días encerrada en su cuarto, ataviada únicamente con un pañal y atada a una silla-orinal (potty chair, silla entrenadora en inglés). Cuando era de noche, su padre la colocaba en una especie de bolsa de dormir, la ataba y la dejaba dentro de una jaula hecha de alambre y madera, cuando no se le olvidaba y la niña pasaba las noches sin protección alguna en la silla. Tenía prohibido emitir sonidos o hacer ruido. Si llegaba a hacerlo, su padre la golpeaba o le ladraba como un perro feroz para asustarla. Ni siquiera le enseñó a comer o a ir al baño por sí sola. Su alimentación, hasta los 13 años, consistió en comida de bebé, cereales y huevos cocidos, todos los cuales le eran proporcionados de mano.
Su habitación, si es que se le podía llamar así, era un cuarto sellado sin adorno alguno en las paredes. No tenía acceso a radio, televisión ni material didáctico. Lo único de lo que disponía (cuando no estaba atada) era de algunos envases de queso cottage, un par de impermeables de plástico, estambre y revistas viejas de TV Guide. Si acaso llegaba a oír palabras, éstas eran agresivas. A la edad de 13 años, la niña sólo entendía 20 palabras, la mayor parte de las cuales eran negativas, como "stopit" (ya para), "nomore" (ya basta) y "no".
Los demás habitantes de la casa no vivían de manera muy diferente, pues debían permanecer cautivos (aunque a ellos se les permitía salir de vez en cuando). Cuando no les era permitido, el padre se sentaba con una pistola cargada a observarlos. También les estaba estrictamente prohibido dirigirle palabra alguna a Genie.
En la habitación de Genie, a pesar de estar sellada y con las ventanas tapadas, había un pequeño hueco en la parte superior del cristal de éstas, con lo que Genie posiblemente haya escuchado la música de piano que un vecino solía poner y los aviones que pasaban por el lugar. Su vista del mundo se reducía a 5 centímetros de cielo y parte de la casa de dicho vecino
En 1970, cansada de los abusos y las palizas, Irene logró escapar, llevándose a sus hijos y huyendo con sus madre. Debido a que la situación económica era precaria, por decir lo menos, no disponía de dinero para operarse y recuperar la vista. Por tal motivo, el 4 de noviembre de 1970 acudió a una oficina de beneficencia en Temple City a buscar apoyo del Estado. La trabajadora social que le atendió notó de inmediato a la niña que iba con ella, que usaba pañales,que miraba puntos indefinidos en el espacio y que sostenía sus manos como si estuviera apoyada en un imaginario barandal, mientras hacía ruidos infantiles. Pensó que era autista, y que no tendría más de siete años de edad. Al descubrir que en realidad tenía trece, llamó a su supervisor, quien dio aviso a la Policía. Inmediatamente la niña fue puesta en custodia y los padres acusados de negligencia y maltrato infantil. Quedó claro, sin embargo, que, Irene tendría más posibilidades de defensa, considerando además el hecho de que era una víctima de violencia doméstica. Con esto en mente, poco antes de comenzar el juicio, Clark cometió suicidio
La niña fue llevada al Children's Hospital de Los Angeles y de inmediato se notó su extraña y comprensible actitud: su modo de andar era similar al de los canguros, estornudaba, escupía y rasguñaba. Casi no emitía sonidos y se dedicaba a buscar objetos con los que intentaba masturbarse regularmente, sin importar el lugar donde se hallase o las personas que estuviesen a su alrededor. Sin embargo, cuando los médicos del hospital lograron enseñarle a vestirse por sí misma y a responder algunas preguntas comenzaron a tener mayor confianza en que la niña podría tener un nivel de desarrollo aceptable.
Otros eran más escépticos. La cuestión fundamental era si era posible aprender a esa edad, y qué tanto influye el ambiente en el desarrollo de las habilidades lingüísticas, sobre todo. Justo en ese momento, gente como Eric Lenneberg y Noam Chomsky establecían una crítica contra las teorías del lenguaje, el primero atreviéndose a postular que el mismo está de alguna manera innato en el ser humano, que no necesariamente es producto de la civilización, sino un proceso natural.
Lenneberg, por su parte, decía que hay cierto umbral del desarrollo en que el cerebro está diseñado para aprender tareas como el lenguaje. Pasado este tiempo, es inútil tratar de enseñarle el mismo.
Los médicos, se dice, vieron la película L'Enfant Sauvage de François Truffaut, curiosamente estrenada ese mismo año de 1970. En opinión de los primeros terapeutas, James Kent y Susan Curtiss, jamás se había dado un caso de abuso infantil de semejantes proporciones. También buscaron respuestas en el caso de Victor de Aveyron, un niño hallado en estado salvaje a finales del siglo XVIII en Francia.
Susan Curtiss nos hace mención de la anécdota con cierto carnicero que solía ir en ocasiones al hospital a ver a Genie. Cuenta que entre ellos se estableció un lazo muy especial, que parecían entenderse, y que, al llevarle un trozo de carne como obsequio, la niña lo escudriñaba, se sentía admirada de su forma, y, particularmente, parecía tener predilección por el tacto en los labios.
Con esto en mente y dada la oportunidad de estudiar uno de los casos de niños salvajes más susceptibles de ser documentados y medidos, el gobierno de los Estados Unidos asignó recursos especiales a la investigación de Genie. La Dra. Jeanne Butler fue la asignada para llevarse a Genie a casa, casi por accidente, y, según su versión de los hechos, trató de brindarle a Genie un medio ambiente tan doméstico como le fuera posible, por lo que trató de llevar a cabo la investigación casi por su cuenta, y no permitía visitas de parte del equipo originalmente ocupado de Genie. Las actitudes de la Dra. Butler han sido controversiales hasta hoy. Sus detractores citan una frase que solía decir: "Voy a ser la próxima Anne Sullivan" (la mentora de Hellen Keller), para apoyar la tesis de que sólo era una buscadora de fama a costa de la niña. Ella se defiende argumentando que su interés por Genie era genuino. Como sea, su petición para adoptarla legalmente fue rechazada y la niña volvió al hospital, siempre bajo el ojo escrutador de médicos y terapeutas que veían a la niña más como un objeto de estudio que como un ser humano.
El nuevo asignado para ocuparse de ella fue David Rigler y su esposa Marilyn, quienes se enfocaron ante todo en enseñarle cosas prácticas más que la observación de sus hábitos. Citan el caso de cuando Genie pudo hablar acerca de sus años de maltrato:

Marilyn Rigler: ¿Dónde te quedabas cuando estabas en casa? ¿Dónde vivías? ¿Dónde dormías?
Genie: Silla entrenadora.
Marilyn Rigler: ¿Dormías en la silla entrenadora?
Genie: Ajam. Silla entrenadora
Durante los cuatro años que permaneció con el matrimonio, aprendió los fundamentos del lenguaje de señas, algunas frases cortas, aprendió a sonreír y, si no había otra forma de expresarse, hacía pequeños dibujos.
Pese al relativo éxito, la Asociación de Salud Mental de los Estados Unidos consideró que el mérito científico de los años de estudio en la niña era dudoso, y que estaba gastando un dinero innecesario. Por tal motivo, en 1974 el presupuesto para Genie fue suspendido. Esto, aunado a las constantes acusaciones de la Dra. Butler acerca de que la niña había de hecho experimentado una involución y que no se le permitía ver a su madre, hicieron que los Rigler abandonaran la custodia de la niña en 1975. Genie, sin embargo, aprendió frases cortas como "Tienda comprar puré manzana" ("Applesauce buy store").
Tras un juicio, la niña fue enviada con su madre, quien se había operado la vista, y que después de unos meses se dio cuenta de que hacerse cargo de Genie era una tarea muy complicada. Pero, debido a que los términos legales del juicio establecían que los médicos del equipo original de Genie no tenían derecho a acercársele, la mujer tomó las decisiones que creyó pertinentes, sin consultar a nadie. Eventualmente, Genie vivió en seis hogares adoptivos, en algunos de los cuales fue nuevamente maltratada y experimentó regresiones, sobre todo después de cierto incidente en uno de ellos, donde, después de ser severamente castigada (no se sabe exactamente de qué manera) por vomitar, adquirió nuevamente el miedo a abrir la boca, con lo que nuevamente dejó de hablar.
Debido a la orden judicial, se sabe poco de Genie en la actualidad. Lo único que se sabe es que Irene Wiley falleció alrededor del año 2002, que el hermano John asistió a la preparatoria por lo menos un año, que sigue vivo y que ella, si es que continúa con vida, está en una institución de cuidados para adultos ubicada cerca de Los Angeles. Jamás se sabrá el grado de desarrollo que hubiera podido alcanzar de haber seguido con su terapia cognitiva.
Existe una película independiente llamada Mockingbird Don't Sing basada en la historia de Genie (sin mencionar explícitamente su nombre, por temor a problemas legales), así como una canción del grupo indie Killjoy Confetti llamada Crooked Teeth.





Cece- 05-28-2008
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PulsoSalvajeBox- 05-29-2008
Lo vi en psicologia en el colegio

Y dps creo q tmb en antropologia en la facultad...


<Baby_Lemonade>- 05-30-2008
ajaja

leí "niños FEDERALES"

jajajajaja

si, creo que ya habiamos hablado del tema acá.

PulsoSalvajeBox- 05-30-2008
No, esos eran los niños indigos


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<Baby_Lemonade>- 05-30-2008
no no, habiamos hablado de chicos que parecian animales.

No sé si no habian dado el ej de una que tenia razgos y movimientos felinos.

DAX- 05-30-2008
QUOTE (<Baby_Lemonade> @ May 30, 2008 07:43 pm)
no no, habiamos hablado de chicos que parecian animales.

No sé si no habian dado el ej de una que tenia razgos y movimientos felinos.

Iba a hacer un chiste muy fácil pero mejor no... mantengamos la seriedad (?)

<Baby_Lemonade>- 05-30-2008
Puto.

el.pibe.de.los.astilleros- 06-04-2008
jajaj..


re tarzán boló..

aborigen- 06-09-2008
ajjajja la ciudad no es una selva?

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